‘We Should All Be Feminists’, Dior desata la polémica

Opinión

 

Una de las últimas creaciones de la firma Dior, ha desatado ríos de tinta. Lo curioso es que se trata de una simple camiseta blanca de algodón y lino blanco. Diametralmente alejada de los estrictos cánones de alta costura a los que la  casa de moda francesa nos tiene acostumbrados, la camiseta en cuestión, se ha revelado como poderosamente efectiva, volviendo a poner sobre el tablero de juego el tema del feminismo.

 

Por supuesto, el ataque de los clones no ha tardado en llegar y, a estas alturas de la película,  hasta en el chino de extrarradio ya hay una versión low-cost del must de la temporada. Necesaria y reivindicativa. Un recordatorio constante de que aún queda mucho terreno por recorrer y de que, el feminismo sigue siendo hoy –desafortunadamente – tan necesario como lo era hace décadas.

 

Aún en pleno siglo XXI y a este lado del mundo, ser mujer no es fácil. Machismos y micromachismos, techos de cristal, violencia de género, brecha salarial, clichés publicitarios y políticos trasnochados, son muchas de las realidades a las que diariamente tenemos que enfrentarnos como orgullosas propietarias del cromosoma XX.

 

Sin duda, hombres y mujeres somos diferentes. Biológicamente. Genéticamente. Históricamente. El problema es cuando las diferencias se imponen por cultura y educación, condicionando , así, nuestro futuro.

 

 

Sin ir más lejos, no hace demasiado, nos deleitábamos con la particular  planificación de actividades extra escolares, ofrecida por un colegio de la Comunidad de Madrid. Según el sexo de sus estudiantes, el colegio concertado Juan Pablo II  de Alcorcón, les brindaba a ellos, un tour por el Santiago Bernabéu, mientras que a ellas, prefería mostrarles el apasionante universo craft, gracias a un taller de ganchillo. Desde luego, que conmigo no cuenten. Y espero que tampoco con vosotros.

 

Puestos a elegir, sin decantarnos por el extremo, prefiero enfundarme en feminismo con una T-shirt que reivindique causas con fundamento , que ver como los tristes patrones continúan perpetuándose. El rosa ya no es cosa de chicas. De chicas es seguir peleando, abriendo camino, avanzando hacia una sociedad igualitaria en la que hombres y mujeres, XX e XY,  seamos tan iguales como la biología nos permite y, codo con codo, ellos y ellas (e incluso ell@s), nos pongamos a trabajar por un mundo, cuanto menos, un poquito mejor.

 

– Texto: Ara Galvez/ Imágenes: Elle Magazine, Pinterest-



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