Ocupa tu sitio contra el “manspreading”

Opinión

 

La cosecha de 2016 se cerró por parte del Diccionario de la Real Academia Española con términos como “palabro”, “conflictuar”, “cederrón”, “almóndiga” o “toballa”. La de 2017  apunta maneras de nuevo y una palabra con indiscutible sabor anglófono comienza a abrirse paso: “manspreading”,  literalmente “esparcimiento”, y sin duda una bonita forma de describir cómo algunos hombres se sientan tan a sus anchas en el transporte público que acaban invadiendo el espacio ajeno, especialmente, el de sus compañeras femeninas.

 

Tras la aparente anécdota del espatarramiento masculino, hay mucho más. Tal y como plantea la asociación Microrrelatos Feministas, promotora de la iniciativa, no se trata simplemente de una cuestión de mala educación, sino de transmitir en ese espacio robado por los hombres una idea de territorialidad y jerarquía, por la que las mujeres se ven obligadas a “doblegarse” como si el espacio no les perteneciese.

 

Por este motivo, la asociación que persigue activamente la igualdad femenina, ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas a través de la plataforma de peticiones Change.org. que ya han firmado más de 12.000 personas (y subiendo).

 

Su apuesta para crear conciencia contra el manspreading es sencilla y sigue el modelo que ya funciona con éxito en otros países como Estados Unidos, Japón o Turquía. En concreto, la asociación quiere generar conciencia sobre esta realidad mediante la colocación de carteles en el transporte público madrileño –tanto en los autobuses de la EMT como en el Metro- al  estilo de las pegatinas que ya existen, en las que se explica que hay que dejar sitio a las mujeres embarazadas, personas con carrito de bebé, mayores y gente con alguna discapacidad.

 

 

La petición ,tal vez por lo cotidiano del acto al que nos enfrentamos rutinariamente, ha generado un gran revuelo y los medios no han tardado en sumarse al análisis de esta práctica, llevando su aplicación a terrenos como la política o los consejos de administración de las grandes empresas.  En parte, gracias a ello, la asociación ha conseguido ya el respaldo del Ayuntamiento de Madrid por medio del compromiso formal de la Empresa Municipal  de Transportes (EMT), incorporando la señalización informativa al usuario de un  pictograma específico para evitar el manspreading.

 

Esperemos que, en breve, Metro de Madrid se sume también a la iniciativa y nos permita algo tan simple como necesario: ocupar nuestro espacio contra el “manspreading” o, por decirlo de otra manera, se tomen las medidas necesarias para reparar las desigualdades cotidianas entre sexos.

 

-Texto: Ara Gálvez/ Imágenes: Joedator, Fundeu, EMT-

 


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