Diseño y arte: psicología del espacio

Opinión

 

A día de hoy resulta impensable separar el diseño del arte, porque ambas se hermanan gracias al poder de la creatividad. Cuando nos cuestionamos qué es arte y qué no lo es, hacemos inmersión en nuestro bagaje cultural y el de los demás para buscar una respuesta que nos satisfaga.

No vengo hoy a hablar de qué es arte, y qué no lo es. Pero me reafirmaré en que separar estos dos ámbitos es un error garrafal y una máxima que me resulta incuestionable dado el punto histórico en el que nos encontramos.

Howard Gardner, reconocido psicólogo, investigador y profesor en Harvard, escribía en Arte, Mente y Cerebro un amplísimo ensayo sobre la conducta creativa y la genialidad del sujeto artístico. Asume que esta característica procede de un talento innato y que la creatividad no es alcanzable ni desarrollable de forma artificial en una academia. No pretendía desmantelar el proceso de aprendizaje relacionado con las artes y la creación, sino advertir que la genialidad es un factor que no es aprendido, aunque sí perfeccionable mediante la técnica. En resumen, para Gardner, la labor artística procede de la personalidad sumada a la inteligencia.

La creatividad es un eje central, y así lo dice el diseñador y artista argentino Fernando Poggio:

“El diseño es la capacidad de generar respuestas novedosas, explorar caminos divergentes, combinar los conocimientos y llegar resultados originales. Es muy importante la percepción, la intuición y sobre todo la sensibilidad.”

 

Escultura de Fernando Poggio

Lámpara de mesa de André Ricard

 

Poggio trabaja con metal y aluminio, y aunque su especialidad principal está basada en el diseño industrial y de productos, él siente la necesidad de contar algo distinto, de ser original. Por eso trabaja creando objetos que tienen una función específica y que más allá de eso, cumplen una función estética basada en principios artísticos. Es un concepto del que habla también André Ricard, el famoso diseñador industrial catalán, quien sostiene que si el objeto tiene arte traspasa las barreras del uso, nada más y nada menos que otorgarle poesía a lo que nos rodea.

Lo curioso, es que se me ocurrió hablar de esto como se me ocurren el 90% de las cosas que hago y escribo, viendo NETFLIX. La plataforma ha producido recientemente la serie documental Abstract que trata del arte del diseño. En cada capítulo, exploran de forma brillante y didáctica cada una de las áreas del diseño actual de mano de un representante de la misma. El episodio tres de la serie, está dedicado al diseño de la escenografía y como no podía ser de otra forma, la artista escogida para guiarnos por los secretos de su obra es la diseñadora Es Devlin.

 

Es Devlin. Fotografía: David Ellis.

 

Es Devlin era ya una vieja conocida mía por su trabajo con espectáculos de artistas pop como Miley Cyrus, Beyoncé o Kanye West. Siempre me atrajo casi de forma irremediable, su forma de tratar los temas que rodean las giras, canciones y personalidades de estos famosos personajes. Pero Es Devlin es sin duda mucho más. Para mí, representa a la perfección, el aspecto de la genialidad del que habla Gardner y lo hace cogiendo un espacio para crear algo que llene un vacío.

 

Escenografía diseñada por Es Devlin para la gira de Adele.

 

 

Escenografía diseñada por Es Devlin para la gira de Miley Cyrus.

 

Creo firmemente que su simplismo, y a la vez su complejidad a la hora de enfrentarse a un proceso creativo es formidable. Y es que, además de idear esas complejas estructuras de los escenarios de Beyoncé, crea materia metafórica que rodea conceptos culturales que por sí mismos, ya son obras de arte. Reinventa el espacio de obras teatrales tan conocidas como Macbeth, o Las Troyanas, recoge conceptos de nuestra cultura universal para convertirlos en obras nuevas per se.

En The Faith Healer, una obra teatral original de Brian Friel, recoge la esencia de los monólogos que conforman el guión y los acompaña con un ambiente centrado en la lluvia, el lodo y la desolación creando una profundidad inexistente y un aura de emoción para el espectador.

Lo curioso de Es Devlin, es que como ella misma afirma, no tiene ni idea de cómo funcionan técnicamente sus titánicos diseños, pero sí sabe cómo funcionan estéticamente, y eso es lo que la convierte en un genio del diseño, de la idea y la forma.

Y es que ella afirma adentrarse en la psicología del espacio, el control de la luz y la oscuridad y a todo ello le da una forma estéticamente embaucadora.

 

-Texto: Carla Serrano/ Fotografía: esdevlin.com, David Ellis, Creative review-


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