Copying Claudia, el proyecto que esconde el alter ego del fotógrafo Pachi Santiago

Entrevistas

 

Durante los años 90 Pachi Santiago fue un niño con una fijación: Claudia Schiffer. Lo que empezó siendo un juego ha acabado cristalizando en un proyecto artístico en el que Pachi ocupa el lugar de la top model en sus fotografías y videos. Reconocido en España y en el mundo, su proyecto incluso ha sido bendecido por la misma Claudia Schiffer.

 

  • ¿Cuándo empieza tu fijación con Claudia?

Desde niño. Claudia Schiffer fue el hada mágica que me acompañaba a través de sus fotos y vídeos. Creé el dibujo de una mujer gato que se inspiraba en ella y que en su momento vivía un mundo imaginario inspirado en los trabajos publicitarios de Claudia. Después, este trabajo infantil se convirtió en mi trabajo de final de carrera. Esta mujer gato era de algún modo mi alter ego.

 

 

  • ¿Cómo acaba cristalizando en el proyecto fotográfico Copying Claudia?

Al final yo me convertí en ese alter ego felino pero sin dejar de ser yo mismo. Mi pasión por Claudia no era tanto la de fan, sino la de admiración como si de una pieza de arte se tratase, un lienzo sobre el que pintar. Por eso siempre fue un espejo sobre el que mirarse y, curiosamente, con la adolescencia empezaron a decirme que tenía un aire a la Schiffer. ¿Qué ironía, verdad? ¡Cuántos años pasaron hasta que estuve seguro de mí mismo, de lo que era y de donde venía!

En este proceso trabajé con actores dirigiéndolos en pequeños cortos e historias fotográficas con un lenguaje hibridado entre arte y moda. Siempre había dentro de mí un actor, alguien performativo… de este modo quise ponerme a copiar a Claudia e imitarla. Surgió de una manera sencilla. No quería buscar fama ni caer en un cliché con ello, solo expresar de dónde vienen mis influencias convirtiéndome en ellas, y lo disfruté muchísimo. Al principio tenía mucho pudor al enseñarlo, porque a pesar del cierto disfraz, era yo mismo y mi autorretrato. Diferentes autores y críticos de España se comenzaron a interesar por el trabajo, gente con perfiles y gustos totalmente diferentes, lo que me dio seguridad para llevarlo más allá. Gané con él el primer premio de la escuela madrileña EFTI gracias a una primera serie donde copiaba a Claudia en 20 imágenes. Pero una vez mostrado, decidí guardarlo en mi estudio durante tres años y llevar hasta la obsesión la idea, haciendo más de 300 imágenes y utilizando el collage y el vídeo para aumentar de manera visual esa psicopatía.

 

 

  • Godard dijo una vez que no se trata de donde cojas las cosas, se trata de hacia dónde las llevas. Tu trabajo se apropia de la imagen “comercial” y de alguna forma subvierte su significado. ¿Podrías explicarnos el proceso de trabajo? ¿Cómo seleccionas las imágenes? ¿Cómo las “copias”?

La imagen es subjetiva. Según quien la mira ve una cosa u otra. Si entonces ya intervienes en ella la haces tuya, generando una nueva visión. Un nuevo significado. Es ardua la tarea de búsqueda y selección, pero llevo haciéndolo de alguna manera desde que tenía 8 años y comencé a coleccionar todo lo que hacía Claudia. Yo ya tenía desde muy niño mi propio universo estético e imaginario. Coleccionaba grandes trabajos de Helmut Newton, Richard Avedon o Karl Lagerfeld. Ellos abrían mis ojos y me hacían ver cómo otros autores creaban sus mundos con sus musas, en este caso Claudia. Yo también creé mi propio mundo a través de dibujos y hasta proyectos fotográficos, que al principio eran con la familia y más tarde con profesionales. Pero un día el dibujante que se escondía detrás de esa mujer gato de dibujo se puso delante de la cámara y sufrió una catarsis personal. Tocaba decir: aquí estoy yo. No importa nada más que meterme de lleno en esos sueños de infancia, pero sin perder el horizonte, siempre me reconozco.

El proceso de copiar las imágenes es complejo. Al principio toca seleccionarlas, unas veces porque me quiero meter de verdad en esa imagen sin importarme el parecido y en otras ocasiones  porque la luz y el gesto de la cara es más parecido a mí. Siempre cuento con mi pareja como asistente de cámara. Es mi doble de luces: sobre él coloco, mido y encuadro. Luego me coloco en la escena y con un espejo me miro bajo la luz tratando de mimetizarme y de algún modo interiorizar el gesto de Claudia. Algunas imágenes salen rápido, otras llevan horas, todo depende de la complejidad de la original. Pero todo está hecho con mis propios medios. Hasta el momento no he querido buscar una financiación. La gracia es tratar de recrear con lo mínimo esas grandes producciones de moda. Para hablar de lo grande desde el individuo, lo anónimo y lo pequeño.

 

 

  • ¿Cuál es tu opinión sobre la relación de influencia que ejercen los ídolos sobre los jóvenes? ¿Se les debe exigir responsabilidad cuando proponen modelos de conducta que pueden ser perniciosos para los jóvenes?

Sin duda influyen y mucho… con las redes sociales esto se ha incrementado, casi puedes ver a tu ídolo expuesto a las masas a diario, viendo su vida como en un show. No es el caso de Claudia, que es comedida en su exposición pública. La gente que tiene fans muy jóvenes o niños está más condicionada y no parece difícil ser famoso y equivocarse. Tampoco el fan debe tener a su ídolo como algo irreal. Desde la prehistoria creamos ídolos a los que veneramos. Parece que el ser humano necesita ese icono de éxito al que aferrarse para comparar, admirar u odiar. Esto me interesa y en el proyecto ironizo sobre ello, a pesar de que juego con la idea del psicópata que recorta y se obsesiona. Divido y entiendo perfectamente la diferencia entre persona y personaje. En mis redes sociales hago un estudiado ejercicio de pose mezclando un poco de mi vida real con este imaginario “schifferiano”, pero no representa un álbum real de mi verdadera vida.

Personalmente creo que el famoso no debe meterse en jardines tratando de ser adalid ni ejemplo de nada. Hay gente frágil que puede tomarse en serio los errores de los demás y cometer locuras. El problema es de base y educacional, está en los valores que un niño debe tener dese pequeño. Si esto está cubierto, la admiración se puede quedar en un juego artístico y estético en el caso de una figura pop.

 

 

  • ¿Crees que ha cambiado algo desde los 90s, la época de las top models, en esta relación entre los jóvenes y sus ídolos?

Antes no era tan fácil seguir la trayectoria de tu ídolo: tenias que estar atento a cada publicación y coleccionar paso a paso. Todo estaba en papel. Era todo más inocente y la exposición de los famosos también. Internet y las redes sociales han dado un giro a todo, hoy todos somos famosos y nos exponemos. Creo que la fama antes venía dada más por el talento que por otra cosa. Hoy en día las actuales super modelos (instamodels) son famosas millonarias de cuna con muchos seguidores en redes antes de ser conocidas como modelos. Mujeres que han aprendido a posar viendo a las super modelos y que poco nuevo aportan en sus gestos estudiados. Había mucha más frescura en las modelos de los 80 y los 90. También es cierto que la explotación de estos físicos espectaculares, provocó desórdenes alimenticios, de autoestima y demás.

Hoy en día la moda, el cine y los iconos muestran un perfil de belleza más amplio, pero siempre estereotipado. Lo bueno que tienen las nuevas tecnologías es que permite a los seguidores un contacto directo en todos los sentidos con tu ídolo. De hecho, que Claudia Schiffer me siga en redes sociales, le guste y comparta mi trabajo le ha dado un nuevo significado al proyecto estableciendo así una relación nueva y diferente con ella. A la vez es muy irónico.

 

 

  • En tu trabajo hay un cuestionamiento de conceptos como el género, original frente a copia, la cultura de masas y la imposición de modelos estéticos y de conducta. Entre todas estas cuestiones, ¿qué destacarías de tu propia producción? ¿Dónde crees que reside su valor para nosotros como receptores de la obra y para ti como creador?

Todos estos posicionamientos han venido dados después. Para mí es un autorretrato y lo cuento desde la visceralidad porque yo he vivido en primera persona cada uno de los posicionamientos que se pueden leer tras ver las imágenes. De niño me sentía diferente, siempre en un plano aparte y en mi mundo (sigo un poco así). Lo femenino y lo masculino no tenía barreras en mi imaginación. A pesar de llevar el pelo corto e ir vestido de niño, la gente me confundía con una niña, me atormentaba pero estaba claro que algo de este germen femenino había en mí. Con el tiempo decidí explotarlo y convertirlo en mi bandera. Fue una catarsis y Claudia el vehículo para darle forma. Siempre me fascinó el concepto de musa y la relación entre el artista y ésta. Pero sin saberlo, yo iba a ser esa musa.

Este proyecto es el resultado de mi vida, miedos y aspiraciones. No ha sido fácil ser yo, no es fácil ser fiel a uno mismo pero siento que soy honesto en lo que hago. Me gusta cuando el espectador ve más allá de la pose y la copia y entiende ese lenguaje mágico que trato de crear, contándole desde el artificio que lo que nos hace diferentes nos hace únicos, que podemos soñar con quien queramos ser y que no importa el cliché social en el que nos trate de meter la sociedad. No somos seres estereotipados ni copias, somos únicos. Yo nunca seré Claudia, por eso buscar la diferencia a través de la copia es contradictorio e irónico, como lo es todo.

 

 

  • Después de la repercusión que ha tenido Copying Claudia, ¿cómo sigue el proyecto?

Han sido seis años de mucho trabajo que han tenido una gran acogida mediática, lo que hace que el proyecto se haya podido ver sobre todo en España. Mi intención es que siga creciendo, creando más imágenes y moverlo internacionalmente. Ya he viajado a México, Uruguay y se ha podido ver en festivales de Nueva York, Berlín… pero tengo una sorpresa para el próximo año que no puedo desvelar todavía… quiero seguir mostrándolo y crecer con él también desde lo performativo.

 

  • ¿Qué próximos proyectos se vienen?¿Se puede contar?

Copying Claudia ha sacado de mí,  ese actor que llevaba dentro desde niño, un alter ego soñador y enigmático. En estos dos últimos años he tomado paralelamente al proyecto imágenes de un proyecto muy unido a Copying Claudia que tiene ya su propia entidad pero también es sorpresa. Estoy muy emocionado con esto y cuando lo pueda mostrar se entenderá que quiero decir.

 

-Entrevista: Nicolás Cañete/ Imágenes: Obra original de Pachi Santiago-


Verre Magazine

Verre Magazine

Publicación digital de arte, moda, tendencias y fotografía. Para lectores inconformistas, que buscan inspiración en cada contenido.